jueves, 15 de noviembre de 2007

En mi cabeza, la tormenta.

Enormemente desconmensurable.

Abrasivamente desgastadora.

Terrorificamente encantadora.

Cruelmente piadosa.

Interrumpidamente devastadora.

Torrencialmente carismática.

Totalmente inconfundible.

Majestuosamente inigualable.

Completamente desarmada.

Imperiosamente insignificante

Delicadamente sencilla.

Depuradamente incorrecta.

Agobiantemente efímera.

Transocéanicamente implacable.

Desesperadamente especulativa.

Empíricamente desconsertante.

Oprimidamente abrumadora...

mi tormenta"

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