jueves, 15 de noviembre de 2007

L

No es un mero ataque de inspiración. Es algo que hay que sacar del pecho cuando urge. Y si no urge también porque éstas cosas ahí adentro lastiman. Lastiman profundo, asi que hay que sacarlas antes de que cometan alguna herida seria. Vos no sos mi lastimadura, vos ya sos yo. Vos me hablás sabiendo lo que voy a decir, vos me tocás donde me gusta ser tocada, vos me escuchás a pesar de mi monólogo monótono y aburrido y si estoy, estás. Esto no pudo haber pasado tan rápido, pero ya ni vale la pena cuestionarlo. Es que somos perfectos, yo sé que lo ves. ¿Entonces porqué tantas vueltas? Quisiera entender qué pasa por tu cabeza cuando no respondés, cuando tu mirada está perdida y me importa en qué. Quisiera saber todo. Vos ya sabés todo de mi. Mi vida abierta como un libro. Por ser un buen lector ya me has decodificado. No hay nada más terrorífico que escarbar entre la mente de otra persona. Veces en las cuales yo no sé ni lo que quiero pensar ni lo que quiero hacer, vos ya sabés perfectamente el dónde, el cuándo y el porqué.
Basta de rodeos, vayamos directamente al grano, a ese lugar donde a todos nos dolió y lastimó. Ese íntimo espacio donde logramos lastimar en serio a otra persona. A esos lugares recónditos donde ni el más valiente se atrevería a sondear. ¡VAMOS! ¿Qué estás esperando? Armate de fuerza, hacete valiente, atrevete a todo. ¡VAMOS! Vení, lastimame, yo ya estoy lista para esto. Hoy quiero ser valiente.

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