sábado, 24 de noviembre de 2007

JM II

Ambos sabemos que este encuentro no es casual. Las veces que habremos repetido líneas en tu cabeza para encoentrarnos hoy en este encuentro poco casual. Ambas partes sabemos lo mucho que lo deseamos. Lo mucho que lo planeamos en nuestras mentes, casi sincronizados. Recreando escenas que se repiten en sueños, de vez en cuando en pesadillas. Que no estamos muy certeros de lo que va a pasar. Pero nos tocamos. Un largo tiempo. Y de acá para allá, y de casualidades no hay nada. Cada movimiento está estratégicamente pensado. Miradas que se cruzan en la nada con un dejo de amor del día anterior. Alientos alcoholizados que no entienden mucho de la situación se juntan en un mismo lugar para sentir. Después. ¿Qué puede pasar después? Nos rechazamos, cada cual por su lado. Nos gustaría que la magia viviése en cada uno de estos encuentros casuales. Sabemos que no va a durar mucho. Son solo instántes efímeros que pasan en lapsos largos. Para nosotros, los adolescentes, pueden ser vidas. Ojalá el tiempo que tardamos en descifrar estrategias lo invirtiésemos en ambos. No exclusividad, sino en ambos solos. En nuestros encuentros que no son casuales de sábados a la noche y domingos por la tarde. Cuando ya nos aburrimos de los dos, y nos extrañamos. Nos queremos cerca y nos tocamos.

No hay comentarios: